El desarrollo edilicio

En los veranos de 1959, 1960 y 1961, en esta casona estudié “inglés” con la recordada profesora “chiquita Tuero”. También nos hemos bañado en el tanque del molino.

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Durante los 2 primeros años la tarea consistió en limpiar la maleza que existía en las cercanías de la casona. Se voltearon los árboles en mal estado, arreglamos el techo, destruimos el “fondito” –  precario baño separado del edificio principal – . Sólo quedó la bomba manual original, con su pozo (hoy está adentro del primero de los nuevos galpones, muy próximo a la entrada). También recuperamos el molino original – con máquina a la intemperie y graseras – y su tanque.

En los veranos de 1959, 1960 y 1961, en esta casona estudié “inglés” con la recordada profesora “chiquita Tuero”.  También nos hemos bañado en el tanque del molino.

Luego vino la adecuación de la casona, volteando sus paredes interiores a fin de dejar una sola sala.  Se mantuvieron intactos el techo, piso, ventanas y puertas, aplicando sólo impregnaciones de siliconas, aceite de lino y cal.  

Para el año 1998 habíamos construido (con “Lalo” Presta y su cuadrilla) un solo galpón adicional a la casona,  de 220 mts2; en el 2000 anexamos otros dos, ampliando la superficie cubierta en 440 mts2; para el 2002 finalizamos la nave central grande – más alta – (los constructores fueron la familia Hernández, ex Iriarte, domiciliados ahora en J.B.Alberdi) que nos agregaría una superficie de 660 mts2.

En agosto de 2002 diseñamos, construimos y forestamos la entrada definitiva y el contorno general, incorporando 2.000 casuarinas y 1.000 crataegus.

En agosto de 2004, continuaba el avance del montaje de cinco nuevos galpones de 220 mts2 cada uno, lo que llevará la superficie cubierta a un total de 2.640 mts2.

Durante los últimos meses de 2005 y el transcurso de 2006,  se construyó bajo la misma línea arquitectónica de la estación ferroviaria (construida por Lalo Presta y su gente bajo la dirección de Oreste Marzol), un edificio destinado a los baños de damas y caballeros, pero con su interior totalmente moderno para brindar mejor atención a los posibles visitantes. 

En el 2006 Julián Camino y Carlitos Medina construyeron todo el enrejado del pasillo lateral al galpón grande, donde se exhiben objetos menores, siendo debidamente iluminada (agosto de 2007) por Eduardo Manessi.

Armando Marzol aparece a mediados del 2008 con una oferta soberbia (para y según él) consistente en un pequeño galpón perteneciente a la ex fábrica de quesos que la firma Marré y Cía tenía en el pequeño poblado de Alberdi Viejo.  Oreste lo ayudaba en sus argumentos y finalmente lo instalamos próximo a las vías del ferrocarril, siendo en primer término destinado a nuestro taller de reparaciones.  Nos agregó 22 m2.

A fines de 2008 Estela Fantino (de la localidad de Alberti –Bs.As.) me comunica que era posible adquirir un antiguo galpón ferroviario de 44 x 16 metros, con cabriadas de madera y todo forrado en chapa (propiedad en ese momento de la familia Rivara).  Lo adquirimos sin titubear y la gente de Oscar Colapretti (San Gregorio, Pcia. de Santa Fe) se encargó de desmontarlo, trasladarlo y reconstruirlo en el predio del museo, o mejor dicho, en la ampliación del predio.  Para ganar espacio suprimimos las columnas centrales, sustituyéndolas por un sistema de riendas que los galponeros y Oreste diseñaron al efecto y que es de esperar, funcione.

Simultáneamente, en una visita a la Estancia La Pastoril, en Juan Bautista Alberdi – Bs.As.- observamos en uno de sus inmensos  galpones, la existencia de unos altillos extraordinarios de madera y columnas de hierro, destinados al acopio de fardos y/o bolsas de cereal.  Luego de arduas negociaciones por intermedio de Armando Marzol, logramos que los mismos pasaran a formar parte integrante del gran galpón. 

Incorporamos así, otros 704 m2 de superficie cubierta.

A mediados del 2009 y con la intervención inestimable de mi primo Javier Marzol logramos  la adquisición de otro hermoso galpón cerealero de 30×16 metros, en la Estancia San Alberto, en las proximidades de Iriarte. Suscribimos el contrato de compraventa el 29/09/2009 con el señor Néstor Omar Sesnich.  Para lograr bajar los costos de su traslado al museo contraté los servicios de mano de obra de mis hermanos, los mellizos Oreste y Armando, pero a poco de andar, nos dimos cuenta (todos, incluidos ellos) que los galpones son para los galponeros y debimos caer nuevamente en las manos de Colapretti y su equipo – pobre de mí –

Anexamos así otros 480 m2 inestimables.

En marzo de 2010, el habilidoso albañil “Jarita” Hernández le da forma definitiva a la columna de ladrillos que remata con un antiguo tanque de agua, en el sector de los galpones antiguos.

También se trabajó intensamente en la construcción del jagüel.

Siguen las construcciones durante 2010 y 2011 – trayendo una cuadrilla de 5 albañiles paraguayos que trabajaron de sol a sol bajo la batuta de Aldo Pérez y su mano derecha Sergio – , en la idea de rescatar tanto edilicia como funcionalmente distintas actividades desarrolladas en los pueblos del interior, que paulatinamente van desapareciendo – al menos en sus formas y aspectos originales –, terminándose la construcción de una panadería, una peluquería, un consultorio dental, y una tintorería, totalizando una superficie de 4.082 m2.

A fin de lograr una mayor autenticidad en las réplicas edilicias, tomé fotos en Alberdi, Alberdi Viejo, Vedia, Iriarte, General Pico e internet.  Elegidas las fachadas  viajamos con Aldo y  Sergio – constructores – para que pudieran tomar detalles de las mismas.

En Octubre de 2011 estaban terminadas las bases y cimientos de lo que serían dos casas particulares, un taller mecánico, una biblioteca y una imprenta.

Varios fueron los viajes a fin de conseguir puertas, ventanas y rejas acordes a los diseños elegidos.

En septiembre de 2014, Martín Marzol – sobrino – me informa sobre la existencia de un “domo”  en la estancia “Marion” sobre la ruta 88, cerca de General Villegas.  Fue tan grande la impresión que nos llevamos con Javier, Sebastián, Adolfo, Julián, Carlitos, Omar y el salteño Daniel Perez que nos daban ganas de trasladarlo tal cual estaba.  El 10/10/14 le presenté a la Sucesión Pedro Brea una propuesta para la adquisición de la cúpula metálica que, por supuesto, fue desechada.  Igual me quedé bastante calentito con la idea, soñando con un invernáculo vidriado con un diseño parecido.

Sobre finales del 2015 aparece un tercer galpón – tipo ferroviario – de 20×10 mts, al que le anexaríamos luego uno complementario de 20×16,  en la localidad de Leones (Pcia de Córdoba) bajo la persistente búsqueda del amigo Julián de Lellis.  El 17/12/15 estaba comprado y Oscar Colapretti comenzaba su tarea el 29/12/15 para desarmar, trasladar y montar en el museo. Sumamos así otros 320 mts2. 

Para qué le habré comentado la inquietud del domo aquél al Arquitecto Daniel Perez Alfaro.  Con fecha 10/02/16 comenzó a enviarme en una forma casi molesta, diseños, cortes, proporciones, etc. De algo que podríamos montar en el botánico.  Y… la guita  dónde está. (despolvaremos la carpeta en el futuro)

En el invierno de 2016, replicando el diseño de una plazoleta interior de la Alhambra de Granada y bajo los cálculos aritméticos, geométricos, geofísicos del vasco Omar implantamos los contornos de los canteros con 79 ligustros verdes, 79 ligustros amarillos, 44 tilos, 30 fresnos y 450 buxus.

A mediados de 2018 se comenzó con la construcción de un edificio de 30×8 mts que albergará algo relacionado con un subterráneo y un vagón de trocha media de la línea Urquiza. Ya está prácticamente terminado, adicionando una superficie de 240 m2, totalizando así al 31/12/19 una superficie cubierta de 4.640 m2

Simultáneamente se ejecutó una platea de hormigón armado de 120 m2 que albergará próximamente una clínica, una relojería, una tienda y una sodería continuando de este modo la intención de desarrollar diversas actividades en su ambientación original.                                                                                                    Enero 2020

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