A mi madre

Mi madre querida, mi vieja de entonces,
Cuánto me ha quedado por hacerte oír;
En algún recodo del nuevo camino,
Yo sé que algún día te lo he de decir.

2 comentarios

por Ramón Omar Marzol

Si no recuerdas lo que fuiste un día

si no te acuerdas que era yo de ti,

lenta, inexorable, llega mi congoja,

pero no has de verme más que sonreír.

Te quedaste en sombras, se burló el destino,

hizo que te fueras…dejándote aquí;

que impiadosas horas que tiene la vida,

tan sólo me dicen que… esto es así.

Mi madre querida, mi vieja de entonces,

cuánto me ha quedado por hacerte oír;

en algún recodo del nuevo camino,

yo sé que algún día te lo he de decir.

Decir por ejemplo, que agradezco tanto

tu largo reposo por verme nacer;

que revivo en vano aquellos chinchones.

Y añoro los días de verte tejer.

Que extraño los mimos que me regalabas

cuando me dejaba al suelo caer,

y presto, engañada, vos me levantabas,

creyendo que estaba dolido en mí ser.

Que hoy no necesito, de charol, brillantes,

mis zapatos negros cual un bailarín,

ya no puedo verte bailando esos tangos,

en la pista nueva del Club San Martín.

Que te veo al piano y escucho sus notas,

el “Adiós Muchachos” queriendo salir,

después “Desde el Alma” y entonces, cantando,

me sentía un pibe tanguero y feliz.

Decir que te quiero, que te quise siempre,

que no te lo dije al verme crecer,

que ahora, tardío, tengo que decirte

cuánto es que te debo, por mucho, mujer.

Haz que sólo sueñe los días felices,

de pocas palabras, de mucho sentir,

yo sé que con ello alivio mi pena,

esta pena inmensa que me hace sufrir.

Mis ojos buscaron siempre de los tuyos

saber que contaba con tu aprobación;

esos mismos ojos, llorosos, esperan

que hoy dejes en mi alma una bendición.

Perdóname madre si yo te he fallado,

y poco te he dado desde que nací.

Bésame en la frente, que sólo con eso,

harás que tú, SIEMPRE, te quedes en mí.

Ramón Omar Marzol

4 de febrero de 2005

Plural: 2 comentarios en “A mi madre”

  1. Vasquito, en tu sentimental, profundo y hermoso poema, se halla la expresión de todo el sentimiento que sólo un ser tan inmensamente querido, como lo es una madre, puede inspirarnos a sentir: especialmente en esta etapa de nuestra vida. Muy muy hermoso.

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