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Tintorería

Audioguía

La tintorería del Museo Iriarte es una de esas recreaciones que permiten comprender en detalle los oficios y servicios que formaban parte de la vida cotidiana en los pueblos.

Este espacio se construyó a partir de una tintorería completa, perteneciente a la familia Martín, de la localidad de Juan Bautista Alberdi, que se encontraba en desuso y fue incorporada al museo para su preservación.

Origen e historia de la tintorería

El establecimiento, conocido como ROSMAR, debe su nombre a la combinación de los apellidos de sus fundadores: Carlos Aníbal “Bocho” Martín y su esposa Ester Rosales.

La historia de esta tintorería comienza cuando Martín, de profesión ferroviario, es trasladado a Buenos Aires. Allí, mientras desarrollaba también su actividad deportiva, comienza a trabajar en una tintorería, donde adquiere los conocimientos del oficio.

Con el tiempo, decide emprender su propio camino: adquiere una máquina y se instala primero en General Pico (La Pampa), luego en Catriló en 1965, y finalmente en Juan Bautista Alberdi en 1968, donde el negocio funcionó de manera ininterrumpida hasta 1992.

Entre sus clientes se encontraban vecinos de la región, reflejando la importancia de este tipo de servicios en la vida social y económica de la época.

La tintorería en el Museo Iriarte

Con el objetivo de preservar este oficio, el museo recreó una sala específica que permite observar cómo funcionaba una tintorería tradicional.

Gracias al trabajo técnico de colaboradores, se logró poner en funcionamiento gran parte del equipamiento original, respetando su lógica operativa. Si bien algunos procesos más complejos, como el sistema de vapor para planchado, no se encuentran activos, se han incorporado soluciones que permiten comprender su funcionamiento.

¿Cómo funcionaba una tintorería?

Las tintorerías eran establecimientos especializados en el cuidado y mantenimiento de prendas textiles. Su objetivo principal era devolver la ropa a un estado lo más cercano posible al original.

Para ello, utilizaban dos métodos principales:

  • Lavado acuoso (con agua)
  • Limpieza en seco

El proceso incluía distintas etapas: selección de prendas según colores y tejidos, tratamiento de manchas, limpieza en máquinas específicas, aplicación de productos como aprestos y suavizantes, y un cuidadoso planchado final.

Cada tipo de tela requería un tratamiento particular, lo que hacía de este oficio una tarea que combinaba conocimiento técnico, precisión y experiencia.

Un oficio que vuelve a cobrar vida

La tintorería del Museo Iriarte no solo conserva máquinas y objetos: recrea un servicio esencial de otra época, permitiendo a los visitantes entender cómo se cuidaban y mantenían las prendas en un contexto donde cada detalle importaba.

Un espacio que, como tantos otros dentro del museo, rescata el valor de los oficios y los convierte en una experiencia viva.