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El Museo Iriarte recrea en su recorrido una de las actividades más representativas de la vida cotidiana argentina: la sodería. Este espacio pone en valor la historia de la soda en sifón, un producto profundamente arraigado en la cultura nacional.

La historia de la soda en Argentina

La relación de los argentinos con la soda se remonta a fines de la década de 1920, cuando inmigrantes europeos comenzaron a instalar las primeras fábricas en Buenos Aires. Desde entonces, la soda en sifón se convirtió en un producto esencial, al nivel del pan o la leche.

Durante décadas, el reparto domiciliario fue parte del paisaje urbano y barrial. Los soderos recorrían las calles primero a caballo, luego en carros y más tarde en vehículos, construyendo una relación directa con cada cliente.

Los sifones: diseño, riesgo y evolución

Originalmente, la soda se envasaba en sifones de vidrio con cabezales de plomo, lo que implicaba ciertos riesgos. Para evitar accidentes durante el llenado, las máquinas incorporaban protecciones de hierro. Aun así, no eran poco frecuentes los estallidos provocados por caídas.

Con el tiempo, estos sifones fueron reemplazados por envases plásticos retornables, más seguros y prácticos, aunque los antiguos sifones de vidrio siguen siendo piezas de gran valor patrimonial.

Una colección que preserva la memoria

La sodería del Museo Iriarte reúne una importante colección de sifones de ????? modelos, colores y formatos, junto con máquinas originales de envasado y lavado.

Entre los aportes más destacados se encuentran donaciones particulares y colecciones recuperadas, que permiten reconstruir el funcionamiento real de estas antiguas fábricas.

Además, el espacio cuenta con equipamiento original, repuestos y herramientas que reflejan el trabajo cotidiano de la industria sodera.

De oficio barrial a innovación global

La historia de la soda también es una historia de esfuerzo y crecimiento. Desde los repartos a caballo hasta el desarrollo de innovaciones tecnológicas que llevaron el sifón argentino al mundo, este oficio ha sabido reinventarse a lo largo del tiempo.

Argentina fue durante décadas uno de los principales consumidores de soda, con miles de fábricas en funcionamiento y un sistema de distribución único en el mundo.

Museo Iriarte: preservar lo cotidiano

La sodería forma parte del concepto de “museo sin fronteras” que caracteriza al Museo Iriarte, donde se rescatan oficios, objetos y tradiciones que marcaron la vida diaria de generaciones.

Este espacio invita a los visitantes a redescubrir una costumbre profundamente argentina, comprendiendo su evolución, su impacto cultural y su vigencia en la memoria colectiva.