



El Consultorio Odontológico del Museo Iriarte permite descubrir cómo era la atención dental en décadas pasadas, cuando los odontólogos trabajaban con equipamientos mecánicos, instrumentos de gran precisión y una estrecha relación con sus pacientes.
Este espacio recrea fielmente un consultorio tradicional, conservando no solo el mobiliario y los elementos de trabajo, sino también la historia humana detrás de cada objeto.
En junio de 2014, gracias a la búsqueda constante de piezas patrimoniales que caracteriza al Museo Iriarte, Julián De Lellis informó sobre la venta de los elementos pertenecientes a un antiguo consultorio odontológico ubicado en el barrio porteño de Mataderos.
El consultorio había pertenecido al doctor Alberto Guido, quien había ejercido la profesión durante muchos años y cuyo fallecimiento motivó a su familia a desprenderse del equipamiento.
Tras una visita al lugar y varias conversaciones con sus familiares, surgió el interés de preservar el consultorio completo para incorporarlo al museo. Lo que inicialmente parecía una simple adquisición de mobiliario terminó convirtiéndose en un verdadero rescate patrimonial.
Luego de sucesivas charlas, intercambios de propuestas y acuerdos con su viuda, Margarita E. Díaz, se concretó la incorporación de una enorme cantidad de elementos originales: instrumental odontológico, mobiliario, libros especializados, medicamentos, diplomas profesionales, fichas clínicas de pacientes y numerosos objetos que formaban parte de la actividad cotidiana del consultorio.
Incluso la histórica placa exterior que identificaba al consultorio terminó formando parte de la colección. Aunque inicialmente no estaba incluida en el acuerdo, tiempo después la propia Margarita la entregó personalmente al Museo durante una visita, comprendiendo el valor que tendría conservarla junto al resto del conjunto.
La intención del Museo Iriarte siempre fue recrear el ambiente de trabajo tal como funcionaba originalmente.
Por eso, cada pieza fue cuidadosamente instalada respetando la disposición y el espíritu de los antiguos consultorios odontológicos.
La sala cuenta con:
- Sillón odontológico original.
- Torno dental.
- Instrumental profesional.
- Mobiliario y equipamiento de época.
- Libros y material de consulta.
- Medicamentos y elementos de trabajo.
- Diplomas y documentación profesional.
- Cartelería original del consultorio.
Gracias al trabajo técnico de Eduardo Manessi, varios de los equipos pudieron volver a funcionar, permitiendo comprender mejor cómo trabajaban los odontólogos de mediados del siglo XX.
Durante gran parte del siglo pasado, los consultorios odontológicos eran espacios donde la tecnología comenzaba a incorporarse lentamente a la práctica médica.
Los sillones mecánicos, los tornos accionados mediante complejos sistemas eléctricos y los instrumentos de precisión representaban avances significativos para la época.
Cada tratamiento requería experiencia, habilidad manual y un profundo conocimiento técnico, en tiempos donde muchos de los recursos actuales todavía no existían.
Los odontólogos no solo cuidaban la salud bucal de sus pacientes, sino que además construían vínculos cercanos con las familias y comunidades a las que atendían durante años.
El Consultorio Odontológico forma parte del recorrido del Museo Iriarte como homenaje a quienes dedicaron su vida al cuidado de la salud.
Más allá de los instrumentos y equipos exhibidos, este espacio conserva la memoria de una profesión fundamental y permite a los visitantes conocer cómo era la práctica odontológica en otra época.
Cada objeto cuenta una historia y ayuda a comprender la evolución de la medicina y de los servicios que acompañaron la vida cotidiana de generaciones enteras.