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Puente Ferroviario

El puente ferroviario del Museo Iriarte es una de las obras más emblemáticas del predio: una estructura centenaria que combina historia, ingeniería y una visión que logró transformar lo que alguna vez fue un proyecto inconcluso en un símbolo de unión.

El hallazgo: de chatarra a oportunidad

A comienzos de 2021 surgió la posibilidad de adquirir un conjunto de estructuras metálicas ubicadas en Malargüe, provincia de Mendoza. Lo que inicialmente parecía material de descarte, pronto reveló su verdadero valor: se trataba de un antiguo puente ferroviario que nunca había llegado a ser montado.

Durante años, el Museo Iriarte había proyectado la idea de vincular sus espacios mediante una pasarela elevada. La aparición de esta estructura ofrecía una oportunidad única para concretar ese objetivo.

El desafío de reconstruir una historia

El traslado del puente a Iriarte marcó el inicio de un proceso complejo: analizar, clasificar y reconstruir cada una de sus piezas.

Como si se tratara de un gran rompecabezas, el equipo del museo trabajó en el armado de la estructura, utilizando más de 3.200 bulones y reconstruyendo algunas piezas faltantes. Este proceso permitió devolverle forma a un puente que durante décadas permaneció desarticulado.

Origen e historia del puente

Este puente formó parte de un ambicioso proyecto ferroviario impulsado en la década de 1940, destinado a conectar las localidades de Malargüe y Bardas Blancas, en el sur de Mendoza.

Si bien la traza ferroviaria fue proyectada, nunca llegó a operar. Con el paso del tiempo, la estructura fue reutilizada en distintos proyectos vinculados a la industria petrolera, sin llegar a cumplir su función original.

Durante años, permaneció en desuso hasta que finalmente fue rescatado y trasladado al Museo Iriarte.

Una obra que vuelve a cumplir su propósito

En el museo, el puente recupera su esencia: unir. Hoy funciona como una pasarela peatonal que conecta el Museo con el sector Botánico, integrando distintos espacios en una experiencia única.

El desarrollo de la obra implicó estudios técnicos, cálculos estructurales y la coordinación de múltiples etapas de trabajo. La construcción civil finalizó en 2023, y posteriormente se obtuvo la autorización correspondiente para su instalación.

El montaje definitivo se realizó con equipamiento especializado y un importante trabajo conjunto entre equipos técnicos y autoridades locales.

Un símbolo del espíritu del Museo Iriarte

Más allá de su valor estructural, el puente representa la esencia del Museo Iriarte: rescatar, reconstruir y dar nueva vida a piezas que forman parte de la historia.

Esta obra no solo conecta dos espacios físicos, sino también distintas épocas, usos y contextos.

Un puente que, tras décadas de espera, finalmente cumple su destino.

Un proyecto colectivo

La realización de esta obra fue posible gracias al trabajo conjunto de un equipo comprometido que llevó adelante cada etapa del proyecto, desde el traslado hasta el montaje final.

Su concreción refleja el valor del esfuerzo compartido y la importancia de preservar el patrimonio con una mirada activa y creativa.