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Locomotora y vagones

Audioguía
Un viaje sobre rieles hacia la memoria

El ferrocarril fue mucho más que un medio de transporte. Durante décadas fue el motor del crecimiento de los pueblos del interior argentino, conectando personas, producciones e historias. En el Museo Iriarte, la recreación ferroviaria busca rendir homenaje a ese legado a través de una colección única de locomotoras, vagones y elementos originales que permiten revivir una de las etapas más importantes del desarrollo del país.

El comienzo de un gran proyecto

En 2001, mientras el Estado Nacional avanzaba con la venta de material ferroviario considerado obsoleto, el Museo decidió aprovechar una oportunidad única para rescatar piezas que, de otro modo, probablemente habrían desaparecido.

Durante los remates organizados por el entonces Organismo Nacional de Administración de Bienes del Estado (ONABE), fueron adquiridos varios vagones ferroviarios que hoy forman parte del recorrido del Museo.

Entre ellos se encuentran:

  • Un vagón tanque, proveniente de Buchardo, provincia de Córdoba.
  • Un vagón vivienda, rescatado en Basavilbaso, Entre Ríos.
  • Un vagón frutero, trasladado desde Salinas del Diamante, Mendoza.
  • Un furgón de cola, procedente de Las Catitas, Mendoza.

El valor histórico de estas piezas superaba ampliamente el costo de adquisición. De hecho, el traslado hasta Iriarte representó un esfuerzo económico mucho mayor que la compra de los propios vagones.

Paralelamente comenzó la construcción del tendido ferroviario dentro del predio. Gracias al trabajo de Ramón Oreste Marzol y un grupo de colaboradores, se recuperaron rieles, durmientes, clavos y numerosos elementos ferroviarios provenientes de distintas localidades, permitiendo recrear un auténtico tramo de vías.

Con el tiempo también se incorporaron señales, cambios de vía, zorras ferroviarias, herramientas de mantenimiento, teodolitos y numerosos objetos utilizados en el funcionamiento cotidiano del ferrocarril.

La búsqueda de una locomotora

Con los vagones ya instalados y la réplica de la estación ferroviaria en construcción, surgió un nuevo desafío: conseguir una locomotora a vapor que completara el conjunto.

Durante varios años se realizaron gestiones ante organismos nacionales y entidades ferroviarias. Se evaluaron distintas locomotoras disponibles en diferentes provincias, aunque ninguna de las primeras alternativas pudo concretarse.

La perseverancia finalmente dio sus frutos gracias al trabajo conjunto entre el Museo, el ONABE, el Ferroclub Argentino y numerosos colaboradores vinculados al patrimonio ferroviario.

Fue así como se logró la asignación de la locomotora North British Nº 1056, fabricada en 1905 por la firma North British Locomotive Company, en Glasgow, Escocia.

Esta histórica máquina había prestado servicio durante gran parte del siglo XX y pasó a convertirse en una de las piezas más emblemáticas del Museo Iriarte.

Una llegada inolvidable

El traslado de la locomotora desde Mendoza hasta Iriarte representó una verdadera odisea logística.

Su enorme peso obligó a utilizar un carretón especial y, durante el ingreso al predio, fue necesaria la colaboración de vecinos, tractores y maquinaria para superar las dificultades del terreno.

Decenas de personas acompañaron aquel momento histórico, convirtiendo la llegada de la locomotora en un acontecimiento inolvidable para toda la comunidad.

Desde entonces, la North British ocupa un lugar central dentro del recorrido ferroviario del Museo.

Más piezas para reconstruir la historia

La colección ferroviaria continuó creciendo con el paso de los años.

En 2005 se incorporó una bicicleta ferroviaria de inspección, utilizada antiguamente para recorrer los ramales. La pieza fue restaurada y donada generosamente por Julián Broënz.

Poco tiempo después llegaron dos nuevos vagones provenientes de Alberti, provincia de Buenos Aires, ampliando el conjunto ferroviario y permitiendo extender el trazado de las vías dentro del Museo.

Cada incorporación fue posible gracias al trabajo conjunto de colaboradores, técnicos, donantes y amigos que compartieron el objetivo de preservar una parte fundamental de la historia ferroviaria argentina.

Un homenaje al ferrocarril argentino

Hoy, la locomotora, los vagones, la estación ferroviaria y las distintas piezas que integran este sector permiten comprender la enorme importancia que tuvo el tren en la vida de los pueblos.

Cada objeto conserva las huellas de miles de kilómetros recorridos y del trabajo de generaciones de ferroviarios que hicieron posible el desarrollo del interior del país.

Más que una colección de máquinas, este espacio representa un homenaje a una época en la que el silbato de la locomotora marcaba el ritmo de la vida cotidiana.

Quienes recorren este sector del Museo Iriarte no solo descubren valiosas piezas históricas, sino que vuelven a encontrarse con una parte esencial de la memoria ferroviaria argentina, preservada para que continúe emocionando a las generaciones futuras.