
Ver esta publicación en Instagram

La Cooperativa Telefónica del Museo Iriarte recrea uno de los servicios esenciales que acompañó el crecimiento de los pueblos del interior argentino durante gran parte del siglo XX. Más que un simple edificio, este espacio representa el esfuerzo colectivo de las comunidades para llevar comunicación, energía y servicios básicos a sus vecinos.
Inspirada en las cooperativas de servicios públicos que aún hoy forman parte de la identidad de numerosos pueblos, esta recreación busca conservar la memoria de una institución fundamental para la vida cotidiana de generaciones enteras.
La idea de incorporar una cooperativa al recorrido del Museo fue tomando forma poco a poco, a medida que se reunían elementos capaces de representar fielmente este tipo de organizaciones.
Uno de los primeros pasos ocurrió el 19 de mayo de 2016, cuando Ramón Oreste Marzol concretó la adquisición de una antigua grúa perteneciente a Eduardo Beltramino, conocido por todos como «el Loco Eduardo».
Se trataba de una robusta grúa montada sobre un camión Ford modelo 1961, una de esas máquinas que durante décadas fueron indispensables para la colocación de postes, tendidos eléctricos y trabajos de infraestructura en pueblos y ciudades. Su historia estaba estrechamente vinculada al trabajo realizado por Beltramino junto a la empresa ORGEM S.A., participando en obras de electrificación y servicios en distintos puntos del país.
Junto con este vehículo y otros elementos vinculados a las tareas cooperativas, comenzó a tomar forma un verdadero corralón de servicios públicos dentro del Museo, rodeado por alambrados y preparado para representar las actividades que realizaban estas instituciones.
Para completar el proyecto faltaba un elemento fundamental: una auténtica central telefónica.
Fue entonces cuando el amigo Julián De Lellis, de la localidad de San Gregorio, inició las gestiones para conseguir la donación de una antigua central telefónica manual a clavijas junto con su cabina de operación.
El pedido formal fue realizado el 14 de junio de 2022 y, tiempo después, la Cooperativa Telefónica de San Gregorio aceptó la donación, permitiendo que este valioso conjunto pasara a formar parte del Museo Iriarte.
La incorporación de la central permitió recrear con gran fidelidad el funcionamiento de las comunicaciones telefónicas de otra época, cuando las llamadas dependían de operadoras que conectaban manualmente cada comunicación mediante clavijas y cables.
La sala fue completándose con numerosos elementos originales que ayudan a reconstruir el ambiente de trabajo de una cooperativa telefónica de mediados del siglo pasado.
Entre ellos se destacan:
- La central telefónica manual a clavijas.
- La cabina de operación original.
- La antigua puerta de la cabina telefónica de Iriarte.
- Teléfonos de época.
- Lámparas y equipamiento técnico.
- Escritorios y mobiliario administrativo.
- Biblioratos, archivos y documentación.
- Guías telefónicas de distintos pueblos de la región.
- Elementos de oficina utilizados en la atención al público.
Muchas de estas piezas fueron aportadas por colaboradores y amigos del Museo, entre ellos Eduardo Manessi y Omar Marzol, quienes contribuyeron a recrear con precisión el funcionamiento cotidiano de estas instituciones.
Las cooperativas telefónicas y de servicios públicos fueron protagonistas silenciosas del desarrollo de cientos de localidades argentinas. Gracias al trabajo conjunto de vecinos y dirigentes comprometidos, lograron llevar comunicación, energía y servicios esenciales a lugares donde muchas veces no llegaban las grandes empresas.
La Cooperativa Telefónica del Museo Iriarte rinde homenaje a ese espíritu solidario y comunitario que permitió conectar pueblos, acercar familias y mejorar la calidad de vida de miles de personas.
Hoy, quienes recorren este espacio pueden descubrir cómo funcionaban las comunicaciones antes de la era digital y comprender el enorme trabajo que existía detrás de cada llamada telefónica realizada desde un pequeño pueblo del interior.