relatos
«Una tarde en la estancia, estaban varios tales como Haroldo Mateljan, el Vasco Larrañaga, Carlitos Guidobono, el Nato y, por supuesto José y Cacique mirando caer una copiosa lluvia, desde la plataforma cubierta donde atracaban los carros lecheros para entregar sus tarros, tomando unos mates para aprovechar el tiempo y hablando de todo un poco – básicamente, con poco contenido.»
«Noche cerrada y frÃa. Asà la describirÃa al dÃa siguiente lo sucedido, mi amigo “Botellón†Lovelli, quien tenÃa cierta tendencia a elaborar con algunas tergiversaciones sucesos con situaciones grandilocuentes en donde él era el principal protagonista (…)»
«La muerte se habÃa producido a las 10 de la mañana. El efecto dura veinte minutos. Alguien habÃa entrado en ese espacio de tiempo. ¿Con qué propósito? Era viuda, sin hijos. Mujer respetada. Trabajaba en costuras, bordados, planchaba para afuera. Costumbres serias.»
«Siempre me he preguntado cuál de las pasiones del hombre mide menos las consecuencias de sentirlas a pleno: amor o juego. Lo vivido dice que el amor puede llegar a redimir. Nunca el juego. Pero la intensidad…»
«Una noche la sorprendió ornado. Al sentirse descubierta volvió sus ojazos interrogantes hace él. Lo quemaron. (…)»
«Y entraron a pasar los años. Cada vez la frontera con el indio se fue alejando más de LA Centinela. Ya Pichà Contreras tenÃa doce años expertos, de excelente fÃsico y admirables condiciones humanas (…)»
«Los indos de Epúmer acallaron sus festejos. Estaban desconcertados y el pudor de su lealtad los hacÃa caracolear con sus caballos alrededor del cacique. Los rostros anunciaron el miedo. Las carcajadas de Margarita destrÃan la razón del universo (…)»
«No serÃa una visión chiquita, egoÃsta, desconsiderada para con el resto, asignarles la propia angustia que el transcurrir de sus dÃas latÃa en su pecho y resonaba en sus oÃdos…?»
«Los presentes voltearon uno a uno para observar al gaucho que estaba allà detenido, en suspenso. Era de verdad enorme (…)»
«Siempre que pudo habÃa ayudado a su padre, aún en época del secundario y después, cuando ya estaba en la Universidad de Córdoba. Pero este viaje es especial; no viene cargado, sólo tiene por objetivo cobrar la deuda de Pascual Escudero, que es muy importante, y estar de vuelta al anochecer (…)»
«Un partido, luego la revancha y después “el buenoâ€. La noche se alargaba y en algunos se notaba “un ligero descontrol internoâ€. Si no habÃa más plata, se cargaba en cuenta, sin riesgo, porque ese crédito era sagrado.»
«Se enteró que se habÃa puesto de moda un baile mensual de “solas†y “solos†en el Club Puerto Belgrano, en San Gregorio y eso le permitió pensar que serÃa una buena oportunidad para, al menos, poder dirigirle la palabra. También supo que ella, aunque no siempre, habÃa asistido a dichos bailes.»