El Museo Iriarte vivió recientemente un momento muy especial: familiares, amigos y colaboradores se reunieron para celebrar el cumpleaños de Oscar Marzol, creador e impulsor de este espacio que, con el paso de los años, se transformó en uno de los grandes proyectos de preservación de la historia y la memoria de nuestros pueblos.
Más que un festejo de cumpleaños, el encuentro fue una oportunidad para celebrar una vida estrechamente vinculada con Iriarte y con la construcción de un sueño que comenzó hace muchas décadas.

Oscar Marzol nació el 17 de julio de 1950 en Vedia, partido de Leandro N. Alem, provincia de Buenos Aires. Cuando tenía apenas un año, su familia se trasladó definitivamente a San Ricardo, más conocido como Iriarte, donde transcurrieron sus primeros años.
Allí comenzó una relación con el pueblo que permanecería para siempre. Sus primeros estudios, sus recuerdos de infancia, el fútbol, sus clases de inglés y hasta sus incursiones con el piano forman parte de una historia personal profundamente ligada a este lugar.
Aunque posteriormente se radicó en Buenos Aires, nunca perdió el vínculo con Iriarte. Su pasión por los árboles lo llevó a imaginar y construir un jardín botánico en las cercanías del pueblo. Las primeras plantaciones comenzaron en 1977, en un predio de ocho hectáreas, dando inicio a un proyecto que continuaría desarrollándose durante décadas.
Durante más de cuarenta años, Oscar viajó prácticamente todos los fines de semana desde Capital Federal hasta Iriarte, recorriendo cientos de kilómetros para continuar con sus proyectos y contando con la colaboración de amigos que compartieron sus inquietudes y su entusiasmo.
En 1988, Oscar adquirió una antigua casona construida alrededor de 1900, ubicada frente al jardín botánico. Fue entonces cuando una nueva pasión comenzó a tomar forma.
Con la intención inicial de decorar el parque, comenzó a adquirir antiguas herramientas de labranza. Aquellos primeros objetos despertaron el interés por reunir y preservar otros elementos del pasado, dando origen a la idea de construir un museo.
Al principio, no faltaron las críticas. Para algunos, acumular herramientas y objetos antiguos no era más que juntar «fierros viejos». Con el tiempo, sin embargo, familiares, amigos y colaboradores comprendieron el verdadero sentido de aquella búsqueda y se transformaron ellos mismos en entusiastas colaboradores y buscadores de piezas históricas.
Así comenzó a crecer un proyecto que hoy permite recorrer calles, comercios, oficios, espacios ferroviarios, maquinaria, objetos cotidianos y numerosos testimonios materiales de la vida de nuestros pueblos.
La historia del Museo Iriarte está atravesada por la perseverancia de Oscar, pero también por la participación de muchas personas que a lo largo de los años aportaron objetos, conocimientos, trabajo y tiempo.
Su interés por preservar aquello que otros podían considerar viejo u obsoleto permitió recuperar piezas que, de otro modo, probablemente se hubieran perdido.
A esa pasión por el patrimonio se sumaron también sus inquietudes culturales. Oscar es un asiduo lector de poesía y, durante años, reunió y seleccionó obras de numerosos autores. También impulsó concursos de anécdotas, relatos y cuentos vinculados con la vida rural, buscando que el Museo fuera no solamente un espacio para conservar objetos, sino también un lugar para mantener viva la cultura y la palabra de nuestros pueblos.
Por eso, celebrar el cumpleaños de Oscar Marzol en el Museo Iriarte tiene un significado especial.
Cada rincón del Museo guarda, de alguna manera, una parte de aquella inquietud que comenzó con un jardín, continuó con la búsqueda de objetos antiguos y terminó convirtiéndose en un enorme proyecto de preservación histórica y cultural.
Hoy, quienes visitan el Museo pueden recorrer ese legado y descubrir que detrás de cada pieza, cada edificio y cada recreación existe una historia de búsqueda, rescate y trabajo.
En este nuevo cumpleaños, desde el Museo Iriarte queremos agradecer a Oscar Marzol, no solamente por haber imaginado este lugar, sino también por haber mantenido durante tantos años la convicción de que nuestra historia merece ser conservada y compartida.
? ¡Feliz cumpleaños, Oscar!
De parte de todos los que forman parte del Museo Iriarte, gracias por haber convertido una pasión personal en un patrimonio que hoy pertenece a todos.
Museo Iriarte
Un lugar donde la memoria sigue viva.