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El tambo de Juancito

«A su regreso, al tranco, después de cada mediodía, sus padres lo esperaban para compartir el almuerzo.  Dormía dos horas de siesta, hacía sus deberes y con la honda colgada al cuello, se dirigía al monte cercano con la intención de cazar alguna torcaza.  Caía la tarde y su imaginación sobre el ya amarillento sol del oeste, lo llevaba hacia el futuro promisorio que sus padres avizoraban.»

Don Rosendo

Compartimos con Ustedes el relato que obtuvo el TERCER puesto en el III Concurso Internacional de Relatos de Campo y Pueblo. Su autor, Ignacio Lafferriere, nació en 1975,  en la Ciudad de Buenos Aires, donde vive actualmente. Arquitecto de profesión apasionado por la escritura en diversos formatos (novela, cuentos, teatro, guiones) y, casi siempre, inclinándose

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Peludeando…

«Aquella noche, en una camioneta Ford, se dispuso salir a “peludear”, es decir, cazar peludos. Peco, Omar y yo, en la cabina. Oreste, Armando, Gallito y los dos ingenieros ( a quienes demostraríamos nuestras habilidades) junto a dos tarros lecheros de cincuenta litros y unos tarros con manijas, en la caja del vehículo, con reflectores para localizar los pozos y una vez allí echarles agua para que los animalitos salieran de su madriguera.»

¡Qué triunfo!

«(…)El estado de los allí presentes en esa noche era calamitoso pero la decisión no se hizo esperar. Con el gringo Belladelli a la cabeza, César Nicolás, Fabián “el ruso” Primo, “mosquito” Ricardo Marzol, Sergio Ramírez, el “vasquito” Amestoy, Gabriel Garnica y algunos más salieron en busca de una cama donde reposar, al menos, tres horitas.»

Juegos olímpicos rurales

«Faltaba ya escaso tiempo para la hora señalada de largada y, aparentemente los nervios le estaban jugando una mala pasada. El predio de la competencia era un parque arbolado de grandes eucaliptus donde los asistentes, aprovechando su sombra estacionaban los vehículos. De pronto, nuestro eximio deportista salió raudamente hacia los baños y los encontró a todos inexplicablemente ocupados.»

El tío José y el Cacique…

«Una tarde en la estancia, estaban varios tales como Haroldo Mateljan, el Vasco Larrañaga, Carlitos Guidobono, el Nato y, por supuesto José y Cacique mirando caer una copiosa lluvia, desde la plataforma cubierta donde atracaban los carros lecheros para entregar sus tarros, tomando unos mates para aprovechar el tiempo y hablando de todo un poco – básicamente, con poco contenido.»

Versiones confusas

«Noche cerrada y fría. Así la describiría al día siguiente lo sucedido, mi amigo “Botellón” Lovelli, quien tenía cierta tendencia a elaborar con algunas tergiversaciones sucesos con situaciones grandilocuentes en donde él era el principal protagonista (…)»