Cuentos y relatos

Ingenio

«Cierta tarde, allí por el año 75, Roque venía de una semana laboral a los tumbos y andaba “bastante seco”, bancado por sus amigos de siempre. Tímidamente se acerca al puntano y le comenta que “había enganchado algo imperdible” pero no la podía llevar al stud y necesitaba un lugar para proceder…»

¿ Ganamos 4 a 3 y medio ?

«Estaban las ganas pero faltaba “el cómo”. En una visualización inteligente mosquito sugiere como nombre del equipo “Marzol Cereales” (empresa que podía bancar los gastos) y su Gerente Armando era “proclive a la fama”. ¡¡¡¡ Brillante!!…»

Engaño no resuelto

«Habían arribado al pueblo dos nuevos policías, Asunción y Nicolai. A poco de estar allí, la escasa densidad poblacional permitía establecer vínculos amistosos entre controlantes y controlados.»

Juegos olímpicos rurales

«Faltaba ya escaso tiempo para la hora señalada de largada y, aparentemente los nervios le estaban jugando una mala pasada. El predio de la competencia era un parque arbolado de grandes eucaliptus donde los asistentes, aprovechando su sombra estacionaban los vehículos. De pronto, nuestro eximio deportista salió raudamente hacia los baños y los encontró a todos inexplicablemente ocupados.»

El overo

«Adentro, piso de madera, un antiguo mostrador, algunas botellas desparramadas en una desparramada estantería y en una de las tres mesas habilitadas a los parroquianos, con un vaso de aperitivo Amargo Obrero, soda y una rodajita de limón se había acodado Vicente Villalba.»

El aeródromo de Iriarte

«Buenas tardes señor Marzol, respondiendo a su pedido, le informo que el avión era un I Ae 24 «Calquin», construido en la Fábrica Militar de Aviones de Córdoba integraba una serie de 101 aeronaves para cubrir los requerimientos de la Fuerza Aérea en la especialidad de bombardero mediano, ataque a tierra y observación. «

El tío José y el Cacique…

«Una tarde en la estancia, estaban varios tales como Haroldo Mateljan, el Vasco Larrañaga, Carlitos Guidobono, el Nato y, por supuesto José y Cacique mirando caer una copiosa lluvia, desde la plataforma cubierta donde atracaban los carros lecheros para entregar sus tarros, tomando unos mates para aprovechar el tiempo y hablando de todo un poco – básicamente, con poco contenido.»

Versiones confusas

«Noche cerrada y fría. Así la describiría al día siguiente lo sucedido, mi amigo “Botellón” Lovelli, quien tenía cierta tendencia a elaborar con algunas tergiversaciones sucesos con situaciones grandilocuentes en donde él era el principal protagonista (…)»

El tren

«No sería una visión chiquita, egoísta, desconsiderada para con el resto, asignarles la propia angustia que el transcurrir de sus días latía en su pecho y resonaba en sus oídos…?»

Una noche mas

«Un partido, luego la revancha y después “el bueno”. La noche se alargaba y en algunos se notaba “un ligero descontrol interno”. Si no había más plata, se cargaba en cuenta, sin riesgo, porque ese crédito era sagrado.»

Ilusión

«Se enteró que se había puesto de moda un baile mensual de “solas” y “solos” en el Club Puerto Belgrano, en San Gregorio y eso le permitió pensar que sería una buena oportunidad para, al menos, poder dirigirle la palabra. También supo que ella, aunque no siempre, había asistido a dichos bailes.»

1958

«Hacía escasos quince minutos que se había retirado del boliche, totalmente mamado. Caras de preocupación, incertidumbre y la designación apresurada de un grupo de rescate hacia la casa del gordo que, sentado con un pucho apurado como medicina y un vaso de agua fresca, contaba la pelea que terminó en puñalada.»

El reencuentro

«Hubo temporadas de encuentros más fluidos, cuando ambos tenían claridad y coincidencia en lo que estaba sucediendo y ameritaba la toma de un café o una copa de vino. En otras, llegaron casi hasta evitarse aún conscientes que ambos circulaban por veredas muy cercanas.»

Los inspectores

«El “Veterinario” Haroldo Mateljan cumplía sus funciones normalmente. El “Vasquito” Héctor Larrañaga inseminaba. Los hermanos “Cacique” y “Carlitos” Guidobono, junto a “Gorra de lana” Bernardo Silvano, formaban el resto del equipo general para llevar adelante dicho emprendimiento.»

Sustito…?

«El “gallego” y El “roque” habitaban una modesta casilla de campo, con precarias instalaciones, que habían anclado al reparo de un pequeño monte de viejos paraísos, para protegerse del viento y el sol. Carlitos tenía su nido en un modesto “rancho de personal” a cierta distancia de la casita principal reservada a los Larrañaga.»

Pleitos siempre hubo…

«Las relaciones entre vecinos de toda la vida siempre fueron cordiales, respetuosas, solidarias y demás calificaciones positivas que de ninguna manera podían esbozar la posibilidad de conflicto alguno.
Eso sí, ambos jefes de grupo, tenían su “personalidad” y “ancestralidad italiana”…»

El curandero

«Súbitamente, a eso de las 21 horas se abre la puerta y entra un “croto”, bien croto que, según él mismo comentara, bajó del tren carguero que desde Godoy Cruz, Mendoza, se dirigía a Buenos Aires. Sucio, con derruidas alpargatas, pantalón a la pantorrilla, saco cargado de no se supo qué pero con sus bolsillos bien estirados y una gorra impresentable. Miró, saludó sin saludar, y se pidió “una caña”.

El pueblo de Iriarte, en mis primeros años (4)

«En la partida de cada uno de ellos, mi pueblo fue perdiendo en mi interior un poquito de encanto. Vinieron otros, como sus hijos, que le han dado emociones nuevas, pero que no reparan ese cristal resquebrajado de la primera foto, del tiempo en que uno sueña con una vida interminable y feliz.»

El pueblo de Iriarte, en mis primeros años (3)

«La media manzana siguiente, paralela a la de Romitti, era todo un terreno descampado. Allí, en su parte central, se construyó la Iglesia por el año 1965.»

El pueblo de Iriarte, en mis primeros años (2)

«Manuel – Manolo – Anca Díaz ( serio, demasiado serio, ceremonioso, amante de los caballos de trote y de sus carreras, padre de quien luego sería nuestro veterinario, el Negro ( chivo ortigado ) Anca ; era dueño en realidad de toda la manzana, incluida nuestra casa (la de Ramón).»

El pueblo de Iriarte, en mis primeros años (1)

«Así eran, casi todos los días, excepto los sábados y domingos que agregaban algún bailongo, el cine en lo de Costantini, la misa, el asado, alguna carrera cuadrera en el pueblo ó fuera de él, un campeonato de fútbol, una visita inesperada.»

Qué jugada…

«El pueblo estaba convulsionado porque ambos habían llegado a la final que se disputaría el 25 de Mayo de 1968. Mitad del pueblo por la roja, mitad del pueblo por la celeste.»

Ida y vuelta

«Llegó el día, dado que con la cosecha de soja en el año 2012, Alberto debía llevar mercadería al puerto de Buenos Aires. La tentación era grande, la expectativa agobiante. Él le había prometido que ella nunca olvidaría ese viaje.»

Mucha suerte

«Cuando hablaba con sus amigos de confianza solía decirles que si alguien le gustaba, él no tenía límites. Estaba dispuesto a todo porque su lema era “solo el que ama, comprende”. No le temía a nadie y lucharía por su presa hasta las últimas consecuencias.»

El destino del sábalo

«Cierta mañana, don Marcos le pide encarecidamente al Cleto que se acerque a su casa a fin de revisar su precaria instalación eléctrica y esté accede sintiéndose un verdadero electricista.»

Maternidad complicada

«Don Marcos Loza, vecino de confianza divisó que entre tantas había una “clueca” con su típico sonido delatando ese estado emocional. «

Pecado venial

«Los horarios en verano eran de 7 a 11 por la mañana y de 15 a 19 en la tarde. Este turno tenía coincidencia parcial con los asistentes al curso de “catequesis” que dictaba en la capilla Santa Teresita una monjita que venía desde el pueblo vecino de San Gregorio (la “monja negra” según los chicos, por su tez morena).»

Américo

«Se armó un desafío por pocos pesos entre dos grupos de tres y Américo sería el referee. Todo anduvo bien hasta que en un reñido final el árbitro le anuló un tanto al “pata Agraso”- linda piedra para la honda-diciendo que había adelantado la pelota (…)»

El cuento del tío

«Luego de un viaje de casi una hora llegaron a Iriarte. Agustín lo llevó a Juan hasta su casa. En el momento del saludo final, con la ventanilla del acompañante abierta, ambos – al unísono – se preguntaron sobre el destino final de la gallina.»

Foto de Ksenia Chernaya en Pexels

Alfonso

«Una noche de crudo invierno, don Simón debió asistir a una fiesta de los ganaderos de la zona, donde concurrió con doña Zulema, su mujer. Alfonso quedaría de guardia con la misma tranquilidad de siempre. Sólo le preocupó, que en su apuro, Simón no le dirigiera palabra alguna. Estaría disgustado, ó simplemente le molestaría no poder invitarlo a tal evento?»

La emoción de Carlitos

«Se sentó a la sombra de un viejo ombú, apenas distante unos diez metros de la senda elegida, por donde ella solía pasear cantando alegremente con un fino vestidito de tenue color amarillo…»

El visitante

«Había resuelto reunirme unos momentos con mis padres y Teresa, mi abuela materna. Resultó distendida, profunda, definitivamente contenedora.»

Un mediador para un desencuentro

«Al tiempo, cuando se encontraban disimulaban su malestar, pero ya los abrazos no tenían el apretón franco de la amistad.»

Los de Salta. Serenata

Día de fiesta

«Poco a poco nos fuimos acomodando alrededor de la mesa. Todo era un murmullo agitado, alegre, ruidoso, festivo. Para nosotros los chicos, emocionante, desordenado, ansiosos por los festejos cuya hora se aproximaba. Para los grandes, no sé…»

Sorpresa

«Imparable, con una justa combinación de seducción y soberbia.
Un saludo discreto a las autoridades del lugar y el show comenzaba tal cual lo planeado.»

El médico del pueblo

«Una de aquellos días de mis once años me encontró afectado por una indisposición estomacal que allí… y por aquel entonces se llamaba “empacho”; enterado de la emergencia mi gran amigo Tito Mateljan me llevó pedaleando a contramano de los rayos del sol de la tarde.»

Azucena Abramonte

«No dudó un instante en responderse que aquella sería una operación casi de rutina y que en poco tiempo su vida se normalizaría. Sin embargo, se sintió tremendamente sola…»

Vascos eran los de antes…

«Se tomaron el tren en Retiro y llegaron donde el destino los había citado: el tambo manual del Vasco rico de la zona rural de Iriarte, don Agustín Goyenechea Irasusta. Tenía unas doscientas vacas en ordeñe, que vivían a la intemperie y …como pocas veces en el transcurso de sus vidas ellos habrían coincidido en algo : “Ese vasco estaba rematadamente loco”.»

Placentero Gómez

«Olegario “Moncholo” Montiel, Francisco “Malacara” Sorobeo, Ramón “Cacique” Herrera, Juan “Mandinga” Aparicio, “El Toto” Cincunegui y “Cabecilla” Hernández ya estaban juntos desde el mediodía.
El único que faltaba era Placentero.»

Pablo Bustos

«Un día, dirigiéndose a Martín Odriozola, vasco con un buen pasar, buen sentir y bastante mayor que él, le dijo “quisiera subirme a un caballo pero mi viejo me amenazó con una paliza si lo intentaba. ¡ Vos sabes como es el viejo…!”

Colacho

«Comenzó, como jugando, a complicarle el camino a las hormigas en un intento inconciente de saber cuál sería su reacción ante un acontecimiento imprevisible. De pronto lo asimiló con su vida, con sus propios tropiezos, con su volver a empezar y volver a caer y detuvo su mano.»

Que nochecita

«La noche de invierno del 17 de julio de 1962 presagiaba una velada boxística de primer nivel en el Club San Martín de Iriarte. Pelea pactada a diez rounds entre el crédito local Miguel “Cirujano” Bontempo y el campeón provincial Avelino “Rompehuesos” Sagardía. Arbitro del combate… ¡quién otro que no fuera el Cacho Arriola!»

¡ Perdoná si al evocarte…! Luisita

Durante un tiempo fue profesora de piano. ¡Claro, había nacido para tener paciencia! Sus padres fueron, según mi pobre percepción, tan “chapados a la antigua” que me temo nunca se permitieron decirle : “te quiero”. Sin embargo, siempre supieron que contaban con ella. Para todo.»

Atilio

«Nunca le importó – porque yo presiento que así fue – ni el baile en sí mismo, ni los partidos que no entendía. Sí le importaban un buen choripán y un vaso de tinto que alguien se encargaría de acercarle; y sobre todo, esperaba el cariño familiar del que tan mezquinamente lo había dotado la vida. Y tuvo su mayor familia en el pueblo entero.»

Un tipo con templanza

«Logró despertar la envidia de los invitados varones con su habilidad para los pollos a la parrilla rociados sólo con limón y la aprobación de las mujeres por su capacidad histriónica, que despertaba curiosidad y alegría. Innumerables “aplausos para el asador”, que él respondía con un simple gesto como no dándole importancia ( pero que en el fondo, disfrutaba)»

Un error imperdonable

«Llegó el sábado 26 de mayo del 70. Frío, con una persistente y fina llovizna de otoño. En la fonda de la cancha de paleta de don Pedro Aramburu se habían congregado los peones de estancia y los trabajadores changarines del pueblo.»

Un incierto destino

«Todos estaban excesivamente alegres. El notó que sólo Julián, el menor del grupo, se miraba para adentro. Comprendió que en algo se parecían y por eso prefirió no preguntarle nada.»

Figuritas repetidas; los Mellizos Marzol

«Fueron duelos de ingenio: él amagaba con irse, haciendo ruido como si se retirara de la habitación y ellos caían en la trampa ligando lo que viniera con chancleta o cinturón. Pero aún así, muchísimas veces se escaparon.»


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